viernes, 17 de febrero de 2012

LOS ZOÉ (LA TRIBU DE LA FELICIDAD)


J.J.D.R.
Aislados del mundo, resguardados bajo la inmensidad de una selva repleta de misterio y vida, la tribu Zoé es el ejemplo perfecto del significado de la palabra felicidad.
Ocultos y alejados de un progreso que pone en riesgo su cultura y ancestral mundo, los Zoé siguen pisando con sus pies descalzos territorios amazónicos intransitables para profanos, y recorriendo los mismos senderos que tiempo atrás transitaron sus antiguos ancestros.

MIEMBROS DE LA TRIBU ZOÉ

La felicidad fluye entre los miembros de la tribu sin rencores. El odio, el egoísmo o el rencor, son términos desconocidos que se alejan mucho de su concepto cultural y social.
Es un pueblo mágico, soñador y bello por dentro, que ha conseguido sobrevivir en un entorno hostil gracias a priorizar el colectivo por encima del propio individuo.
Sus territorios se extienden por las regiones montañosas del noroeste del estado de Pará en la amazonía Brasileña, entre los márgenes de los ríos cuminapanema y erepecuru. Más detalles no son convenientes y, aunque han sido contactados en varias ocasiones, desean seguir perteneciendo a la selva pese a que cada día les sea más difícil huir de las explotaciones sin control que ejercen las grandes compañías en territorios limítrofes a los suyos.
Rodeados del verde intemporal de la selva, entre acordes animistas y el ingente rugido del Amazonas, los Zoé despiertan con los primeros rayos de sol.

EL POTURU ES COMO UNA PROLONGACIÓN DE SU BARBILLA

Sus viviendas son grandes y amplias casas de madera con tejados hechos de paja y grandes hojas. Las familias conviven juntas sin problemas durmiendo en hamacas hechas con fibras de nueces que las mujeres se encargan de tejer cuidadosamente.
Fuera del recinto techado el pueblo disfruta de la vida al aire libre cocinando en pequeños fuegos mientras los niños gozan del aprendizaje a través del juego.
Son cazadores recolectores. Parte de su dieta se basa en el cultivo de yuca, plátano, urucum (semilla también conocido como achiote) y patatas dulces. Para la pesca utilizan arpones y el Timbo- veneno tóxico que vierten en el agua y mata el oxígeno de los peces- que recogen cuando salen a la superficie. El carácter pacífico y amigable de los Zoé no ha de confundir su gran capacidad para la caza, campo éste en el cual se manejan magistralmente. Suelen cazar solos, excepto en épocas concretas de abundancia de especies como el mono gordo, el pécari o los zopilotes, periodos en los que ejercer la cacería en grupo suele ser más productiva.

LAS MUJERES LLEVAN UNA CARACTERÍSTICA DIADEMA

Sus arcos son pequeños pero no así su destreza con ellos. Pueden ensartar un animal a decenas de metros incluso cuando éstos se esconden en las copas de los árboles y apenas son visibles desde el suelo.
Ciertos exploradores y misioneros en sus incursiones a través de las selvas amazónicas, extendieron la leyenda de que los nativos de ciertas zonas comían niños. Cuando se contempla el cuerpo despellejado de un pequeño mono listo para ser cocinado, el parecido con un pequeño bebé no deja de ser sorprendente; siendo éste motivo para pensar que muchos mitos antropófagos de tribus amazónicas fueron causa de ambiguas interpretaciones sin base ni fundamento.
Una pieza de madera, el “Poturu”, es el rasgo que diferencia a los Zoé de cualquier otra tribu. Desde muy temprana edad, entre los 7 y 9 años, a los jóvenes Zoé se les hace una incisión en el labio inferior por donde se le introduce una pequeña pieza de madera que se irá incrementando en tamaño a medida que vaya creciendo. Para los Zoé es de suma importancia llevar el poturu. Tanto las mujeres como los varones no visten prendas ninguna que cubra sus cuerpos. Pero la falta del poturu en su boca es considerado la mayor desnudez sintiéndose feos sin éste distintivo tan característico que miman y cuidan como algo sagrado lavándolo diariamente y puliendo con fina arena para que aparezca reluciente.

LA ARMONÍA Y LA PAZ ES LA SEÑA DE IDENTIDAD ZOÉ

El poturu es el único objeto que los Zoé se llevan al otro mundo cuando mueren.
La sociedad está marcada por la empatía colectiva. No tienen líderes, y si bien se escucha con deleite los consejos de los más ancianos, las decisiones se toman siempre en conjunto siendo partícipes todos los individuos ya sean hombres o mujeres.
No entienden el concepto de infidelidad, siendo la poligamia una practica habitual.
Las mujeres Zoé suelen convivir con varios hombres y viceversa. No existen tabú en cuanto al sexo, que interpretan de una forma totalmente libre y sin prejuicios de ninguna clase. Hasta el aprendizaje en este campo lo cuidan al mínimo detalle. Los jóvenes Zoé suelen casarse en su primer matrimonio con parejas de mucha más edad, siendo estos los encargados del aprendizaje sexual de los jóvenes. No es raro encontrarse parejas conformadas por jovencitos muchachos cuya mujer es una veterana de avanzada edad.

FOTO FIONA WATSON/ SURVIVAL

Este periodo de adaptación es fundamental en sus vidas. Aprenden todo lo relacionado con las artes amatorias además de adquirir la educación y la experiencia de los mayores.
Transcurrido un tiempo, cuando la madurez les ha llegado, vuelven a elegir pareja normalmente de edad similar.
Las mujeres gustan de adornar sus cabellos con una diadema característica hecha con algodón y el plumón blanco de ciertas aves como el zopilote (una especie de buitre), que también utilizan para engalanar flechas y arcos.
El achiote – pasta roja que extraen del urucum- les sirve para pintar sus cuerpos desnudos y darles un aspecto rojizo que les sirve de camuflaje en la espesa selva.
Los Zoé son un pueblo afable cuya sencillez y humildad no tiene límites. No entienden el significado de la palabra castigo y, cuando algún miembro se siente malhumorado por algo, se marcha voluntariamente del poblado hasta que recapacita y la alegría vuelve a iluminar su rostro. Cuando regresa, los miembros de la tribu lo reciben con algarabía, mostrándole su cariño con abrazos y caricias. Una curiosa costumbre que tienen para estos casos es tumbar al miembro del grupo en el suelo y comenzar a hacerle cosquillas haciéndole reír hasta casi provocarle el llanto para, según dicen, con la vuelta del buen humor también regresará la cordura.


Les gusta tocar y acariciar, sentirse unidos mediante el tacto de la piel, reconfortarse con abrazos y caricias, consiguiendo trasmitir todo lo que sienten hacia el prójimo en cada instante. La magia del pueblo Zoé reside en el magnetismo que trasmiten en cada una de sus amplias sonrisas.
El Seh´py es la más grande ceremonia colectiva para el pueblo Zoé. Este ritual de bailes y cánticos que perdura hasta el amanecer, suele conmemorar desde la primera menstruación de las jovencitas hasta la primera pieza cobrada en cacería por un joven varón. Los hombres beben de un brebaje fermentado de cierto tubérculo que les hace vomitar hasta pulgar sus estómagos por completo.
Los Zoé han tenido malas experiencias con los extranjeros que llegaron hasta sus tierras por vez primera en 1982. Los primeros en contactar con ellos fueron los misioneros evangelistas Misión Nuevas Tribus de Brasil, quienes llegaron a instalarse en sus territorios. Las enfermedades que les fueron trasmitidas, sarampión y gripe, les  provocaron grandes daños y diezmaron considerablemente su población.

DE CAZA

Pero la gran amenaza que puede llegar a extinguir a este magnífico pueblo son las grandes industrias. Las empresas madereras, de minería, las encargadas de la explotación de  nueces, el cultivo de soja, así como las acciones incontroladas de algunos misioneros, están acabando con el pueblo Zoé.
Ellos, ajenos al mundo cruel que se ciñe cada vez más a sus fronteras, reciben con júbilo  aquellas gentes extrañas y feas que se adentran en sus ancestrales territorios.
Los Zoé sólo piden que les dejen acuñar los conocimientos del mundo que les rodea, pero igualmente les dejen vivir tranquilos en su selva como lo han hecho siempre; libres, gozosos y felices, sin que nadie les oprima con la intención de expulsarlos de sus territorios.


Por primera vez en el año 2011 un grupo nativo Zoé viajó a la capital Brasileña (Brasilia) para demandar a las autoridades proyectos de educación, así como un programa eficiente de protección de sus territorios. Actualmente el pueblo Zoé mantiene una tasa demográfica estable. El riesgo de ser aniquilados y pulverizados por la rueda deshumanizada del progreso sigue latente.

FOTO FIONA WATSON/ SURVIVAL

El cauce del río Cuninapanema silva cuando pasa por encima de las rocas desgastadas de su lecho acuífero. Por el sendero antiguo que transcurre paralelo al río, los Zoé caminan altivos con sus cuerpos desnudos acariciando la naturaleza. Un cordón umbilical estrecho, débil e invisible, mantiene unido a los Zoé con la selva que los vio nacer. Cuidar ése apéndice vivo y mágico es parte de la conciencia de todos. Si ése vínculo que une a los Zoé con su madre selva se rompe desaparecerán, igual que tantas otras tribus antes que ellos. Sólo espero que la sonrisa del pueblo Zoé perdure por siempre en la selva, y que bajo ningún concepto se deteriore el ecosistema del que son parte fundamental en la amazonía brasileña.

Aportes y Datos:
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Zo'%C3%A9
Survival
http://www.survival.es/indigenas/zoe
Podcats, RNE Espacio En Blanco, con Luis Miguel Domínguez
http://www.ivoox.com/misterios-vietnam-zoe-del-amazonas_md_318478_1.mp3

Vídeo Recomendado
Documental ; Amazonía, última Llamada  (Luis Miguel Domínguez)














13 comentarios:

  1. MAfebrero 17, 2012

    Me gusto conocer con tu texto e imágenes Los Zoé la tribu de la felicidad.
    El vídeo de Luis Miguel magnifico.
    Tenemos mucho que aprender de ellos en su armónica y convivencia en paz.

    Un abrazo fraternal de MA.

    El blog de MA.

    ResponderEliminar
  2. Karrasfebrero 17, 2012

    Sin duda la recopilación que has hecho es magnifica. Ya había oido algo referente a la felicidad de los Zoe. Es que nosotros somos infelices porque no tenemos un movil, o tal coche, o vete tu a saber que motivo nos inventamos para no estar conformes. Nos merecemos tener lo que tenemos sin duda. Un abrazo Jorge

    ResponderEliminar
  3. sabores compartidosfebrero 17, 2012

    Pues un muy buen articulo sobre esta tribu de la felicidad. La verdad es que tiene que ser una pasada vivir de esa forma y no tener ni idea de que existen artefactos tan chungos como los coches, los moviles o la televisión, jejeje
    Sinceramente creo que son unos privilegiados que espero que tarden mucho en entrar en contacto con los occidentales. Ese sería su fin.
    un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Jorge Donatofebrero 17, 2012

    Amiga MA, Luis Miguel es de esos divulgadores que tan escasos son hoy día. Los Zoé están en la cuerda floja, su subsistencia dentro del entorno en el que viven ya no depende de ellos, sino del interés que tenga el gobierno brasileño en protegerlos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Jorge Donatofebrero 17, 2012

    Amigo Karrás,
    Tienes toda la razón del mundo. Hemos perdido la conciencia de lo que representamos en el frágil ecosistema que envuelve el planeta.
    El responsable del documental, Miguel Domínguez, dijo algo que me impactó en el conocido programa de radio Espacio en Blanco, decía algo así; el ser humano puede algún día llegar a poner en jaque la tierra, pero llegado tal momento, el planeta moriría matando.
    Los Zoé, si llega tan trágico día, sucumbirán siendo felices y sin enterarse. Nuestra agonía seguro será diferente.
    Saludos amigo.

    ResponderEliminar
  6. Jorge Donatofebrero 17, 2012

    Sabores
    Al igual que tú, espero que la conciencia del mundo sirva para dejar en paz a este gran pueblo, y que puedan seguir viviendo como lo han hecho siempre, libres y felices.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Maríafebrero 19, 2012

    Es impresionante los diferentes tipos de vida y cultura de las personas, me ha encantado este artículo, además nos sirve para concienciarnos.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Betty Mtz Compeánfebrero 19, 2012

    Amigo esta es una entrada especialmente interesante, muy bella, es maravillosa esta gente que aun no ha sido contaminada con nuestra absurda civilisacion, creo que tenemos mucho que aprender de ellos.
    Gracias por aumentar mi conocimiento.
    Es realmente bello lo que nos compartes.
    Te dejo un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  9. Jorge Donatofebrero 19, 2012

    Hola María, me alegra mucho que te haya gustado el artículo sobre los Zoé. Son una tribu excepcional y grandes sabios del ecosistema en el que viven.
    Un abrazo María.

    ResponderEliminar
  10. Jorge Donatofebrero 19, 2012

    Estimada amiga Betty,
    Espero que los Zoé continúen viviendo llenos de felicidad durante muchos años sin ser contaminados por la industria y nuestros grandes defectos sociales.
    Son un pueblo generoso y necesariamente deben seguir aislados para que su cultura pueda perdurar.
    Me alegra que el artículo te haya gustado, y gracias por caminar por este sendero de historias y curiosidades.
    Saludos amiga.

    ResponderEliminar
  11. Estampida Animalmarzo 02, 2012

    Ay oma! Aparte de todo lo que podria decir de esta entrada, me ha impactado muchisimo ese palo en la boca >. ResponderEliminar

  12. Franz J Fortunynoviembre 06, 2012

    Esperemos que en forma global, en forma intensa y sin permitir que se pueda violar, este grupo de humanos que ha sabido mantenerse aislado, continúe gozando del hábitat en el que se encuentra y en el cual no molesta a nadie del mundo comercial, industrial, el de los 7.4 mil millones de humanos que todos los días toman cursos para ver si pueden lograr librarse de la infelicidad de su condición existencial; cursos que, desde luego, jamás necesitará un Zoe.

    Sería realmente un verdadero crimen contra la humanidad el hacer algo para destruir el sistema de vida que tienen los Zoe. Para que eso no suceda, ellos deben conservar su territorio, sus costumbres deben ser respetadas y que, por favor, jamás nadie vaya a pensar en sugerirles que usen ropa.

    Somos nosotros los que debemos liberarnos de los trapos. El libro «Sex At Dawn» y la novela «Diez mil años de crueldad» parecen crecer en fundamento, en sustento real, ante la existencia de los Zoe. La novela «Diez mil años de crueldad» muestra a un grupo de personajes de nuestra «civilización» que deciden liberarse totalmente de lo que ellos llaman la «cultura cruel», esa que se forma desde el advenimiento del monocultivo, base de las civilizaciones; entonces deciden romper con las barreras de las relaciones entre los individuos, liberándose de todas las barreras sexuales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jorge Donatonoviembre 06, 2012

      Estimado Franz,
      Tu comentario me parece muy apropiado. Tribu como la Zoé, los Awa del Brasil, etnias indígenas no contactadas del oriente ecuatoriano y la amazonia peruana, así como tantos otros pueblos amenazados de nuestro planeta, deberían de ser respetados en su hábitat natural, que no deja de ser más que su mundo ancestral. Si hay alguien que merece el título de propietario de una tierra en este mundo son estos pueblos aislados que jamás dejaron de reverenciar y cuidar su entorno y preservarlo para sus generaciones venideras. Ellos son ejemplo de convivencia y espíritu racial. Nadie como ellos conoce el significado de respeto hacia su prójimo y el medio que les rodea.
      La pena es que cada día, la ambición de los gobiernos y las grandes multinacionales, cercan más y más sus cada vez más mermados territorios y su supervivencia pende de un hilo. Hace escasos meses, otro gran pueblo amazónico, los Yanomamos, sufrieron el ataque de desalmados pistoleros contratados por las empresas madereras y petrolíferas y muchos fueron muertos sin miramientos.
      A pesar de que la ley les protege y sus territorios deberían de estar protegidos, hay gobiernos que no toman las medidas adecuadas y hacen la vista gorda ante estos crímenes.
      Solo espero que la conciencia colectiva sobre la necesidad de preservar a estos cada vez más escasos pueblos aislados, y que por fin les dejemos vivir como realmente ellos desearon vivir desde siempre.
      Mil gracias por tu visita a este humilde sendero. Me anoto tus aportes literarios que agradezco mucho, y sé bien venido siempre.
      Un abrazo.

      Eliminar
    Responder
Añadir comentario
Cargar más...