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martes, 31 de mayo de 2011

LA CARRETERA DE LOS YUNGAS


J.J.D.R.
La carretera de Los Yungas, popularmente conocida como la “carretera de la muerte”, serpentea y asciende las crestas rocosas del altiplano Boliviano en un intenso y arriesgado equilibrio entre locura y necesidad. Mientras su estrechez desgarradora sortea, metro a metro los peligros de una vía compuesta de arena y grava, el vacío adherido a su costado, muestra al viajero el ascenso lento y doloroso hacia la Paz, a la vez que observan el camino recto y rápido que les puede llevar a una muerte segura a través de las ventanillas de sus vehículos.

CARRETERA DE LOS YUNGAS

La carretera comunica la amazonia con el altiplano americano. La ruta Nacional 3 transita durante 65 kilómetros desde la localidad de Coroico hasta la capital Boliviana de La Paz, sorteando desniveles que van desde los 3600 metros a los 4300 en la capital más alta del mundo.
La carretera fue construida en la década de los años treinta. Los obreros que desempeñaron tan ardua tarea, fueron prisioneros Paraguayos apresados durante la guerra del chaco. Para muchos lugareños, la siniestralidad de la ruta, se debe a la mediación de los espíritus de los condenados en la construcción de la vía así como a malignos entes que distraen a los conductores y hacen que se precipiten por los impresionantes desfiladeros y barrancos.


Lo cierto es que la ruta que une La paz con la región de Los Yungas, tiene la triste fama de ser la carretera con más víctimas mortales del mundo. De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo, le otorgó en 1995 el título de camino más peligroso del mundo.
La constante niebla se une a las incipientes lluvias provocando una nefasta visibilidad del recorrido. Son constantes los derrumbes de piedras y hay innumerables grietas en la calzada. Para mayores dificultades, el agua baja por las laderas de la montaña en auténticas cascadas naturales. La anchura de la vía de doble sentido es de apenas tres metros en algunas zonas, siendo casi imposible el cruce de los vehículos. Los barrancos y desfiladeros por los que asciende la carretera llegan a tener en algunos tramos 800 metros de altura.


Es necesario cumplir ciertas reglas para ascender por la carretera de Los Yungas. Conducir por la izquierda y ceder el paso a los vehículos que están subiendo son dos de las normas que hay que respetar. Pero en muchas ocasiones, los vehículos que se dan el encuentro en determinados lugares de la ruta, deben maniobrar hasta límites incomprensibles, posicionando sus vehículos al borde de enormes precipicios, a riesgo de caer al abismo.


Otro gran problema es la falta de oxígeno debido a la altura. Los motores de los vehículos necesitan del oxígeno al igual que nosotros, para quemar el combustible. Al escasear el oxígeno los motores se vuelven lentos y pesados y su ascenso se torna un auténtico calvario. En ciertos tramos, vehículos cargados con mercancías pesadas se bambolean, de un lado a otro del estrecho camino, apenas con fuerza para continuar el viaje de subida.


La carretera adolece de guarda raíles y el abismo constante termina siendo un molesto compañero de viaje.
Durante el trayecto, infinidad de cruces, hechas de piedra o madera, salpican los estrechos márgenes del recorrido como iconos de advertencia y continuo recordatorio de un más que posible trágico final.


El servicio Nacional de Caminos de Bolivia hizo una estimación de 885 muertes al año y 6000 heridos en la carretera de Los Yungas. Los datos aportados, reflejan que desde 1999 a 2003, la cifra de atestados llega a los 98.728 accidentes.


El 24 de julio de 1983 ocurrió el accidente mortal más trágico en la historia vial de Bolivia. Un autobús con 100 pasajeros se precipitó por un barranco, falleciendo la totalidad del pasaje.
Sin tener que retroceder mucho en el tiempo, el 22 de julio de 2010, un camión Nissan Cóndor modelo 1991 que transportaba mercadería y pasajeros, se precipitó por un barranco cobrándose la vida de 22 personas. El accidente ocurrió en un enclave conocido como puente del diablo. Justo en ésta zona, los conductores que habitualmente lo transitan, suelen persignarse al llegar a un lugar que consideran plagado de malos espíritus. Incluso los hay que se niegan a circular de noche por el puente del diablo.


Otro accidente, aún más reciente, se cobró la vida de 16 personas y dejó un balance de 20 heridos el pasado 11 de agosto de 2010, cuando un autobús de la línea Yungueña, colisionó frontalmente contra un peñasco a 45 kilómetros de la ciudad de La Paz. La causa del accidente fue la rotura de los frenos.
La trágica fama de la carretera de Los Yungas sigue viva.


Hoy día, una carretera con mayor seguridad y mejores condiciones cubre el mismo trayecto, pero aún son muchos los que siguen utilizando la carretera de la muerte como asiduo camino debido al bajo coste del viaje, que realizan incluso subidos en los techos de los camiones o autobuses. La necesidad y pobreza de los campesinos de la zona les lleva inevitablemente a correr tan alto riesgo. Incluso, los hay que descienden por los barrancos, arriesgando en cada paso la vida, en busca de las piezas de los vehículos siniestrados para venderlas como chatarra.


Actualmente la carretera de Los Yungas, afortunadamente, es mucho menos transitada por vehículos. Ahora son las bicicletas de montaña y el riesgo de bajar en ellas las pendientes de la ruta, lo que la ha convertido el lugar en punto de peregrinación de turistas y amantes del riego. Gracias a ello, cientos de agencias de turismo y deportes de aventura de la zona, ofertan tours en el que el riesgo de acabar en el fondo de un barranco está asegurado.


Una trágica carretera y un triste balance de vidas perdidas se esconden detrás de cada curva de la carretera de la muerte, mientras que la oscura leyenda de los espíritus del barranco, continua arracimando cada día más adeptos entre los lugareños de la región.

Aportes y Datos:
http://www.ocholeguas.com/2009/10/05/america/1254738296.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Carretera_de_Los_Yungas_(Ruta_Nacional_3)

Vídeo recomendado:



miércoles, 25 de mayo de 2011

EL SÓTANO DE LAS GOLONDRINAS


J.J.D.R.
Cuando las primeras luces del amanecer caen sobre la Huasteca Potosina y penetran en la gran cavidad subterránea, miles de bellas y atronadoras aves, dejan sus lugares de descanso ubicados en las paredes del “Sótano de las golondrinas”.

SÓTANO DE LAS GOLONDRINAS

Mientras baten alas, forman grandes grupos que ascienden en espiral y salen de la fría y oscura oquedad, convirtiendo el amanecer en las cercanías del poblado de Aquismón en un auténtico espectáculo de la naturaleza. En ordenados grupos, las aves recorren más de cién kilómetros diarios hasta alcanzar las costas veracruzanas en busca de alimento. Cuando regresan al atardecer, descienden en picado hasta alcanzar sus nidos en las paredes del enorme agujero, logrando con sus piruetas y destreza en vuelo, convertir el amanecer y atardecer del día en un añadido más al espectáculo natural que constituye el sótano de las golondrinas.


Aquismón es un bello pueblo situado en el estado Mexicano de San Luis de Potosí. A unos doce kilómetros de distancia, rodeado de parajes de exuberante y densa vegetación, se encuentra el abismo natural cuya caída libre es de las más grandes del mundo. El enorme agujero de origen Kárstico se abre al abismo durante 376 metros de caída libre sobre un total de 512 de profundidad.
El sótano de las golondrinas tiene una anchura, a ras de suelo, de unos 60 metros que se van ampliando a medida que se desciende bajo tierra hasta alcanzar en su parte más ancha y profunda los 300 metros. Justo en su parte más holgada podrían caber perfectamente tres campos de fútbol, mientras que la torre Eiffel, quedaría oculta perfectamente entre sus paredes.

 COTORRA DE CUEVA

Está considerada la caverna ó sótano vertical más bello del mundo, además de ser considerado por espeleólogos, ornitólogos y aficionados a los deportes de riesgo, uno de los parajes predilectos para contemplar y disfrutar de la naturaleza y la aventura en estado puro.
Dos especies de aves destacan en el sótano. Una es un loro conocido como “cotorra de cueva” (Aratinga Holochlora), y la otra es un vencejo (Apus apus) ave del viejo mundo que por su parecido con la golondrina da nombre al sótano.


El gran agujero vertical fue descubierto en 1976 por un equipo de ornitólogos de la universidad de Texas que realizaban un pormenorizado estudio de las aves de la Huasteca Potosina. Las aves que viven en el Sótano de las golondrinas, quedaron enclavadas en sus paredes verticales tras la búsqueda de un refugio seguro dónde escapar de sus depredadores.

LA CAÍDA LIBRE ES DE 376 mt

Después del interés de los ornitólogos, los espeleólogos descubrieron un auténtico paraíso en el sótano para sus incursiones subterráneas, hallando recorridos que llegan a los 4 kilómetros. Llegaron los turistas seguidamente después y, ansiosos por experimentar nuevas y emocionantes sensaciones, comenzaron a lanzarse en paracaídas y descender en rappel por sus verticales paredes, haciendo de éste lugar del mundo el escenario perfecto para el disfrute de la naturaleza, la aventura y las emociones fuertes.

LOS DEPORTES DE RIESGO SON UNA GRAN ATRACCIÓN TURÍSTICA

Como consecuencia de la excesiva afluencia de turistas los ornitólogos, han detectado un considerable descenso en las poblaciones de aves que pernoctan en la cueva. Para lograr un mayor control y protección de las especies que habitan en el sótano de las golondrinas, el gobierno mexicano le ha otorgado mayor seguridad al nombrarlo reserva protegida de la biosfera.

VISTA AÉREA DE LA CAVERNA

El entorno en el que se haya el sótano de las golondrinas es un reducto de gran interés ecológico y también histórico y cultural. La región de la Huasteca Potosina ha sido el refugio ancestral de los Ténnek, quienes han conservado su lengua, tradiciones y cultura, arraigadas desde tiempos inmemoriales a pesar de haber sido objeto durante siglos de invasiones y conquistas de diferentes pueblos indígenas y extranjeros.


La región dónde se encuentra ubicado el sótano de las golondrinas es un hermoso paraje. Por doquier, ríos como el Gallinas, Santa María o el Tampaón, derraman sus caudales en las densas y verdes colinas y valles, formando enormes cataratas como las de Tamúl, de 105 metros de altura, la cueva del agua del río Tampaón, la ciénaga, la cascada de Minas viejas y la de Micos o el puente de Dios, los cuales decoran los rincones de tan espléndido territorio mexicano.

TAMÚL

En Tamúl también podemos encontrar vestigios arqueológicos de suma importancia histórica y enorme valor etnográfico, al igual que en el poblado de Tanchanaco, en el cual se escucha como hierve el agua como así indica su nombre Huasteco, Tan – Sanac, que en español quiere decir, Tan (lugar) Sanac (frijol), (lugar que hierve como una olla de frijoles).

PUENTE DE DIOS

En un lugar no muy alejado como son las fértiles y complicadas quebradas de la localidad de Xilitla, se encuentra el maravilloso jardín surrealista construido en las Pozas por el excéntrico artista Inglés Sir Edward James, quién diseñó un lugar enclavado en medio de la naturaleza esplendorosa, transportando al viajero a un mundo fantástico en el que duendes hadas y seres de leyenda, parecen estar observándonos en cada recodo del camino.



EDWARD JAMES

JARDÍN SURREALISTA

XILITLA

La naturaleza sorprendente de nuestro mundo, es inquietante y sobrecogedora.
En cada continente, país, ciudad o pueblo de nuestro planeta, hay un rincón diseñado por “Gaia” para ser observado, para ser admirado y para ser venerado como único e inigualable.


Aportes y Datos:
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3tano_de_las_Golondrinas

Vídeo:



jueves, 19 de mayo de 2011

INCIDENTE MANISES


J.J.D.R.
El día 11 de noviembre de 1979, el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, fueron testigos y protagonistas de un hecho sin precedentes hasta la fecha en la historia de la aviación en nuestro país; el aterrizaje forzoso de un avión de pasajeros que fue hostigado y perseguido por unas extrañas luces rojas en pleno vuelo.



Si opinan que el relato del incidente Manises (así llamado popularmente) a priori les suena a típico caso de alucinación o visión extraña en los cielos, producto de alguna mente fantasiosa y de fábula ligera, les pediré que lean atentamente el relato de los hechos que acontecieron y luego saquen sus propias conclusiones. Tan sólo les adelantaré que, lo que sucedió en cielo español aquel 11 de noviembre del 79, sirvió para que por primera y única vez hasta la fecha en nuestro país, un caso de avistamiento ovni fuera sometido a interpelación parlamentaria por un diputado en el congreso.

El vuelo JK-297 de la hoy desaparecida compañía aérea TAE, había realizado escala en Mallorca procedente de Salzburgo (Austria), y se dirigía a la isla de Tenerife con 109 pasajeros.
Todo sucedió alrededor de las once de la noche cuando el comandante de la aeronave Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, alertado por el avistamiento de dos luces rojas que se aproximaban a gran velocidad hacia el avión, se puso rápidamente en contacto con la torre de control del aeropuerto de Barcelona pidiendo referencias sobre la identidad de aquellas luces en el cielo.

CARAVELLE COMPAÑÍA TAE

Los ocho minutos siguientes fueron caóticos en la cabina del Caravelle JK-297. Ante la proximidad de las extrañas luces, el comandante decide ascender variando el rumbo. Automáticamente comienza una conversación con la torre de control de Barcelona y el radar militar de la base aérea de Torrejón de Ardoz de Madrid.


Las luces siguen aproximándose hacia el avión a gran velocidad, ascendiendo y persiguiéndolo, llegando a situarse a escasos doscientos metros de la aeronave y distinguiéndose la silueta de un aparato que tenia el tamaño de un Jumbo.
Lerdo de Tejada, nervioso y preocupado,-como se recoge en las conversaciones mantenidas con la torre de control y el radar de Madrid- solicita con insistencia la confirmación de la posición de las luces en los rádares.
Desde la torre de control de Barcelona le indican que no hay ningún tráfico en su ruta, y consignan al comandante nuevas coordenadas a seguir. Igualmente desde la base aérea de Torrejón, los radares no señalan nada anómalo en la trayectoria del vuelo de la compañía TAE.
La incertidumbre y el desconcierto invaden la cabina del avión. Lerdo de Tejada sigue las indicaciones de la torre, mientras observa como las luces rojas se acercan peligrosamente hacia ellos. Las conversaciones con Barcelona son constantes mientras el miedo a una posible colisión con el artefacto luminoso crece cada segundo.

RECREACIÓN DE LAS EXTRAÑAS LUCES

Cuando la tensión está en su punto más álgido el piloto toma una drástica decisión, aterrizará urgentemente en el aeropuerto de Manises (Valencia), convencido de que el avión y su pasaje están en serio peligro. 
Así lo comunica a la torre de control de Barcelona, que tras confirmar el aterrizaje, indica al comandante si ve necesario la intervención de un interceptor de defensa (Scramble) que acuda en su ayuda.
Lerdo de Tejada no duda un instante en tomar como buena tal decisión.
En los minutos que siguieron hasta el aterrizaje del Caravelle en el aeropuerto de Manises, las extrañas luces rojas no dejaron ni por un instante de hostigar el avión. Sus movimientos eran agresivos y enormemente sofisticados. Se trasladaba con tanta celeridad, que eludía constantemente los fundamentos lógicos de la física, poniendo en serio peligro la integridad del avión de la compañía TAE.


Seguidos siempre muy de cerca por las luces misteriosas aterrizaron en el aeropuerto valenciano, donde el director del aeropuerto Miguel Morlán y medio centenar de testigos civiles y militares pudieron ver las extrañas luces en el cielo, hasta el punto de que, pensando que se trataba de un avión que trataba de realizar un aterrizaje, procedieron a encender las luces de la pista.
Con el miedo aún sin disipar en los rostros de la tripulación, tuvieron que hacer frente a las quejas de un pasaje molesto por la escala inesperada, ajenos a lo ocurrido y sin recibir una excusa satisfactoria.


A partir del aterrizaje en Manises, el comandante Lerdo de tejada, comenzaría a padecer un lento martirio fruto del degüello que practicaron en su persona aquellos que afirmaron ver, como un acto de irresponsabilidad y locura pasajera, la visión de las extrañas luces y su decisión de aterrizar en Valencia.


Un caza F1 Mirage del ejército español salió de la base aérea militar de Los Llanos en Albacete. Rápidamente el capitán Fernando Cámara a los mandos del caza de combate, tuvo a la vista las misteriosas luces. En su primer contacto, observó una silueta troncocónica que sucesivamente variaba de color. En su intento de acercarse lo máximo posible al ovni para interceptarlo, hubo de alcanzar 1,4 mach de velocidad. Cuando la distancia entre ambos se estrechaba, el objeto en cuestión aceleraba desapareciendo inmediatamente. En varias ocasiones el capitán sintió cómo su destreza al mando del poderoso caza era ninguneada por la extraordinaria capacidad de evasión del extraño objeto. También en sendas ocasiones, la alarma que advierte de que el sistema de armamento del avión ha sido bloqueado, emitió su clásico pitido dejando indefenso el caza y sin poder bélico para responder ante un supuesto enfrentamiento.


Como después declararía el capitán, hombre de gran capacidad y muchas horas de vuelo, aquel objeto se desplazaba por el cielo rompiendo todo concepto físico posible y conocido.
Durante mucho tiempo el Mirage F1 estuvo persiguiendo aquellos objetos por toda España durante aproximadamente una hora y media. Aparecían y desaparecían a su antojo en diferentes puntos de la península, esta vez sí visualizados por los rádares de Madrid. Cuando el combustible del caza se agotó, y ante la imposibilidad de dar alcance a las misteriosas luces, se decidió poner fin a la misión.

MIRAGE F1 EJÉRCITO ESPAÑOL

En síntesis, -omitiendo muchos detalles que convertirían la narración de los hechos ocurridos en el transcurso de aquel vuelo en un extenso dossier-, fueron estos los acontecimientos relatados y vividos por los protagonistas del incidente.
A partir de entonces, un sin fin de preguntas acaecieron sobre el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada, quien siempre mantuvo su relato sin variar un ápice la versión mostrada desde un principio. Tiempo después, el capitán Fernando Cámara igualmente, en diferentes medios de comunicación, mantuvo intacta su percepción de los hechos.
El diputado socialista Enrique Múgica pidió explicaciones en el congreso de los diputados en septiembre de 1980, ante lo que consideraba una irrupción en el espacio aéreo español de un objeto volador no identificado que puso en peligro la integridad del vuelo de la compañía TAE.

FERNANDO MÚGICA, DIPUTADO QUE LLEVÓ EL CASO AL PARLAMENTO

Mucho tiempo después, el ingeniero técnico valenciano Juan Antonio Peris, a través de la fundación anomalía, publicaba un amplio informe en el que detallaba lo que él consideró como una suerte de casualidades que concluyeron con la interpretación errónea por parte del comandante Lerdo de Tejada y el capitán Fernando Cámara.
Para Peris y la fundación anomalía, las luces rojas vistas en el cielo, no eran otra cosa que las llamas salientes de las chimeneas de la refinería de Escombreras en Cartagena. En el mismo informe, hace referencia al supuesto estado depresivo del comandante Lerdo de Tejada, y la época en la que se produjo el incidente, momento éste de plena eclosión en España del fenómeno ovni.
En cuanto a la persecución de las luces por parte del Mirage F1, el informe no es nada aclaratorio y se limita a decir que estuvo persiguiendo distintos estímulos luminosos indefinidos. El asunto de las interferencias en los sistemas de alarma del caza, y el bloqueo del armamento, lo resuelve citando la proximidad del porta- helicópteros Iwo-Jima de la sexta flota estadounidense, que se hallaba en alerta en la zona de las islas Columbretes con motivo de la crisis de los rehenes en Irán, y que estaba dotado de grandes medidas tecnológicas para evadir ataques aéreos.
El informe ha sido considerado por muchos como satisfactorio y que define con exactitud las probables causas que provocaron la confusión tanto en el comandante del Caravelle como del capitán del Mirage F1.
En cuanto a los testigos de Valencia que dijeron haber visto las extrañas luces en el cielo, el informe de la fundación anomalía les resta cualquier crédito. Tampoco le merece crédito las conversaciones grabadas entre las torres de control de Madrid y Barcelona con la cabina del Caravelle, y ni tan siquiera el testimonio del capitán del ejercito español que persiguió aquellas luces por toda la península y fue testigo de la extraordinaria maniobrabilidad de un artefacto a todas luces desconocido.

INFORME DEL ESTADO MAYOR

Antes de concluir este artículo apuntaré lo siguiente; hasta la fecha de hoy, cuando en España se han desclasificado una gran cantidad de informes militares relacionados con el caso ovni, aún estamos a la espera de que los informes relacionados con el incidente Manises salgan a la luz.
Concluiré con una sencilla y humilde reflexión.
Si hubiera de realizar una elección entre la narración de los hechos de los protagonistas y testigos del suceso, o por el contrario, decantarme por la teoría e investigación de la fundación anomalía; mi opinión sería que siempre es más fácil esgrimir cualquier excusa, por complicada y rocambolesca que sea, que lograr  admitir que el espacio aéreo de un país soberano, dónde anualmente se aprueban sumas elevadísimas para su defensa, ha sido sobrevolado impunemente por objetos volantes no identificados sea del origen que sean.


Pensar o incluso aseverar, que un piloto al mando de un avión con cientos de personas en su interior en una noche de cielo raso y despejado, pueda ser capaz de confundir dos luces rojas “que incluso ponen en peligro la aeronave”, con las llamas que salen de una refinería-(que además se presupone que siempre están ahí, en esa ruta y no se mueven)-, me parece de poco calado y escasa credibilidad.


Algo extraño y desconocido sobrevoló el espacio aéreo español aquel once de noviembre de 1979 que propició el aterrizaje de emergencia del avión en el aeropuerto de Manises. El mismo objeto fue perseguido durante más de una hora por un caza del ejército español cuyo piloto, de renombrada experiencia, reconoció haberse topado con un objeto totalmente desconocido y capacidades de vuelo inimaginables, que le evadió con descaro rasgando el cielo y la nocturnidad del Mediterráneo con total impunidad.


Aportes y Datos:
http://www.anomalia.org/manises.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_OVNI_de_Manises
http://www.ivoox.com/caso-manises-javier-sierra-audios-mp3_rf_104758_1.html
J.J.Benitez, Incidente Manises
Francisco Frenández Peris, Fundación Anomalía (Santander)

Vídeo:
Comunicación original entre el comandante del vuelo y la torre de control.




viernes, 13 de mayo de 2011

PESCADORES DEL MEKONG


J.J.D.R.
Más de doscientas especies de peces viajan durante todo el año bajo las caudalosas corrientes del río Mekong. En su sinuosa travesía, han de sortear las cataratas de Khone Phapheng, mítico lugar en el cual les esperan desde hace siglos las etnias Khmer y Bolaven que, ataviados con todo tipo de artilugios y una destreza mayúscula en la pesca fluvial, elevan el riesgo a su máxima expresión en su afán por capturar la mayor cantidad de peces posibles.

PESCADOR DEL RÍO MEKONG

El río Mekong atraviesa la provincia montañosa de Champasak, al sudoeste de Laos, cerca de la frontera con Camboya y Tailandia. Con sus 4.900 km de recorrido, el Mekong es uno de los enormes ríos que fluyen en nuestro planeta y cuyo vasto caudal, da vida y nutre de alimentos a cientos de miles de camboyanos, tailandeses, vietnamitas, birmanos y los propios laosianos.

RÍO MEKONG

En el área geográfica de Khone, durante más de diez kilómetros, los saltos de agua unidos a la espectacularidad de un recorrido de exótica y singular belleza, decoran un paisaje de ensueño que culmina con la aparición en escena de las cataratas de Khone Phapheng. Estos veintiún metros de arrolladora caída de agua, son los responsables de que el Mekong no sea navegable hasta China. Éste muro inmenso creado por la naturaleza es uno de los más caudalosos del mundo. 

CATARATA DE KHONE

Se ha llegado a calcular que vierte la asombrosa cantidad de 110000 metros cúbicos de agua por segundo y, en fechas históricamente puntuales, se estima cifró su caudal vertido en 490000 metros cúbicos. Sin duda alguna, las cataratas de Khone son un torrente desenfrenado de agua sin control, claro exponente de la fuerza y poder de la propia naturaleza.


El río mekong se convierte a su paso por las cataratas de la región en una inmensa reserva fluvial, de la cual, desde tiempos remotos, etnias como los Khmer y los Bolaven no escatiman en riesgos ni esfuerzos por hacerse con la mayor cantidad posible de peces.


Para sortear y eludir las dificultades que la orografía propia de las cataratas,  sumado a la brutal fuerza que la corriente del río ejerce en su bajada trepidante, los pescadores llevan siglos practicando una arriesgada y espectacular forma de capturar los peces del mekong.

ARRIESGAN LA VIDA CADA DÍA

Caminando sobre alambres y cuerdas, sus cuerpos agitados por el viento y azotados por la espuma violenta que salpica el torrente de agua, se agitan sobre el abismo, mientras corren el riesgo de caminar hacia una muerte segura si cometen un pequeño descuido. Como si de funambulistas expertos se tratasen, colocan las redes en los lugares más intrínsecos y aislados de la catarata, ayudándose también de elaboradas escaleras hechas con cañas de bambú. Las capturas las realizan con telas tejidas a mano, en cuyas elaboradas redes, dejan un orificio mayor de lo habitual para atrapar a los peces de gran tamaño. 


Las técnicas utilizadas hoy día por los Khmer y los Bolaven, es herencia adquirida de generación a generación, cuya simbiosis con la naturaleza durante cientos de años, les ha servido para sobrevivir en un entorno hostil y salvaje como son las selvas adheridas al río mekong.


Gracias a la habilidad y destreza en la captura y pesca de éstos hombres del río, cientos de miles de familias viven gracias al comercio del pescado extraído del Mekong. Actualmente, el proyecto de construcción de una central hidroeléctrica en la presa Sahong, acabaría con el sustento de muchas familias que tienen en el río su fuente de vida y el porvenir de sus hijos. El proyecto está activo y está siendo desarrollado por la empresa Malasia Mega Corporation Berhad.


El impacto ecológico en la biodiversidad de la zona será catastrófico. Los flujos migratorios de la inmensa mayoría de especies que surcan el río Mekong durante todo el año, desaparecerían de la zona, acabando con los recursos de miles de familias que dependen de río para subsistir.
“La tierra del millón de elefantes”. Así era conocido Laos cuando pertenecía al reino de Lan Xang. “El río de los millones de peces”, gran reserva fluvial asiática de incalculable valor ecológico, está seriamente amenazada.


Mientras tanto, los pescadores de las cataratas de Khone Phapheng, siguen arriesgando cada día sus vidas con la única consigna fija e inalterable que sus antepasados les legaron como herencia. Seguir sustentándose diariamente de los recursos que el río Mekong les proporciona, aún a riesgo de perder la vida en el intento.


sábado, 7 de mayo de 2011

LAS CUEVAS DE WAITOMO


J.J.D.R.
Una grieta profunda y vertical parte la tierra y abre las puertas a un mundo subterráneo. La penetrante oscuridad del subsuelo ciega momentáneamente al visitante. En pocos segundos, la vista se agudiza y mientras se camina dificultosamente por la gruta, comienza a sentirse el silencio, la humedad y el descenso de la temperatura.

LARVAS LUMINOSAS DE WAITOMO

De pronto algo llama poderosamente la atención al excursionista. Un débil resplandor centelleante emerge desde una sala situada a pocos pasos. Cuándo se cruza el umbral que da acceso a la gran sala de la caverna, el enigmático resplandor se transforma enseguida en un denso y fluorescente manantial de luz y color que ilumina la cueva como si estuviera decorada de pequeñas guirnaldas y farolillos.


En ése instante la vista se clava en la cúpula calcárea de la gruta, y el desconcertante asombro surge al comprobar que el causante de tan magnífico espectáculo, no es otro que las larvas de un minúsculo animalito que iluminan la sala.
Su nombre, Arachnocampa luminosa. Su extraña y fascinante cualidad, producir una reacción química de la luciferina, componente generado por una encima llamada luciferasa. Para mayor asombro, cuando las larvas de esta especie autóctona de Nueva Zelanda están hambrientas, que suele ser en todo momento, mayor es la cantidad de luciferina que generan creando un maravilloso escenario de luz en las cuevas de Waitomo. Al emitir luz atraen a sus presas hasta que caen en las redes tejidas con un hilo mucoso y pegajoso del que ya no saldrán con vida.

ARACHNOCAMPA LUMINOSA

Waikato es una región de la isla del Norte en Nueva Zelanda de ricas y fértiles tierras de cultivo, sobretodo de patatas, las cuales están consideradas como excepcionales. El río Waikato atraviesa la región durante 425 kilómetros, convirtiéndose en el río más grande de Nueva Zelanda. En un punto del recorrido, sus aguas pasan a formar parte del ecosistema subterráneo de las cuevas de Waitomo. La cueva de Waitomo, en Maorí Wai-aga (agua) y tomo (agujero), fue descubierta por Tane Tinorau jefe maorí de la localidad en el año 1887. Asombrado por la belleza de la gruta, rápidamente se dio cuenta de la importancia de dicho descubrimiento y de los dividendos que podría adquirir gestionando las visitas a la cueva.  Un año después, junto con su esposa Huti, abrieron la cueva para mostrársela a exploradores y al público en general. En el año 1906 la cueva pasó a ser gestionada por el gobierno de Nueva Zelanda, abriendo en 1910 un centro para la atención de los visitantes. La gestión administrativa de las cuevas ha permanecido en manos gubernamentales hasta el año 1989, fecha en la cual, fue devuelta a los descendientes del jefe maorí quienes actualmente llevan a cabo su gestión.

REGIÓN DE WAIKATO

La extensión subterránea en la que se encuentran las cuevas descubiertas es de tres kilómetros. Pero los expertos creen que el área puede alcanzar una extensión de 9,7 kilómetros cuadrados de galerías, grietas y salas aún sin descubrir. En total, hasta la fecha, se han contabilizado unas 300 cuevas. Las más populares son las mencionadas de Waitomo. La cueva Arauni, fue descubierta por el maorí Ruruka Arauni en un día de caza y es sumamente bella. Destaca también la inmensidad de la cueva de Wetas. La cueva Mangapu posee un pozo de cien metros conocido como Lost World. Pero imprescindible es recorrer, justo en el último de los tres niveles de la cueva de Waitomo, la sala conocida como La catedral, recorrido que se realiza en barca y en el cual se puede apreciar la belleza de las composiciones de luz que realizan en su cúpula los gusanos luminosos.

LA CATEDRAL

Actualmente las cuevas están monitorizadas para preservar la temperatura y humedad de las mismas, aspecto esencial para la supervivencia de las especies endémicas que han hecho de las cuevas su hábitat natural durante milenios.


Miles de estalactitas y estalagmitas decorar las techumbres de las cavernas. Cientos de restos fósiles semienterrados se esparcen por doquier. El río Waitomo discurre lento por las gritas y cavernas milenarias, horadando la roca calcárea, mientras sus aguas son iluminadas por los cientos de miles de gusanos que descansan en las cúpulas de las cuevas de Nueva Zelanda, iluminando la naturaleza e iluminando nuestro asombro.


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